Twitter de prostitutas historia de la prostitucion

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Un amigo me lo sugirió y empecé a indagar… y lo que me convenció del todo fue cuando empecé a encontrar historias como la de Montse, que atiende a personas con discapacidad, o qué pasa con las ancianas que no han cotizado durante toda su vida de prostitutas. O historias de amor que surgen entre clientes y prostitutas.

Y esto me parecía muy novedoso. Y lo que es sorprendente, me pone risas. Y también me llamó la atención que las vidas de las chicas son muy normales. Estaba preparada para encontrarme explotación, sordidez, tristeza y sin embargo vi luz, emociones, relaciones humanas con sus dificultades… Me apena que no se conozca esto y que existan muchos prejuicios… en eso se basa el estigma: Y no solo eso sino que establecen relaciones de amistad con los clientes muy duraderas.

Hablo todo el rato de la prostitución voluntaria, que quede claro. La mayoría de gente no tiene clara la diferencia entre la explotación sexual y la trata de mujeres y la prostitución. Es verdad que las dos ejercen la misma actividad, pero los planteamientos son completamente diferentes. La mayoría entran por una necesidad económica, pero como cualquier otro trabajo que no te guste hacer… la particularidad es que en este hay toda una carga moral.

Y creo que tiene razón. La prostitución es un trabajo duro, no apto para todas las mujeres, pero igual que tampoco le recomendaría ser profesora a alguien que no le gusten los niños. No es un trabajo para todo el mundo, pero para las mujeres que estén preparadas, puede ser un muy buen trabajo. Creo que esa idea es errónea. A partir de ahí es cuando realmente eres libre y muchas de ellas no van a permitir que las traten como a un objeto.

Incluso las propias madames, porque hay que pensar que muchísimas proxenetas son mujeres, hacen selección de clientes y si ven a uno demasiado pasado lo echan de malas maneras.

Son profesionales que ofrecen un servicio sexual. Si a una chica le ponen una raya de cocaína porque el cliente se quiere drogar con ella se tapa el pelo y con el meñique la tira al suelo. Esta imagen de pobrecitas vendidas y sometidas al hombre me parece que en muchas ocasiones no es real.

Son muy dueñas del espacio y de lo que se hace. Esto sí que tiene que ver con el sometimiento al sistema patriarcal. Desde el punto de vista del dominio masculino, la mujer prostituta solo puede ser o bien una mala mujer, una viciosa, una ninfómana, una pervertida o bien una víctima que para tirar adelante a sus hijos, pobrecita, ha tenido que hacer esto.

Pero no se contempla la mujer empoderada que en plenas facultades decide sacar al mercado laboral sus habilidades sexuales. Y la sumisión de verdad es el estigma y es contra eso contra lo que hay que luchar.

No, no lo es. Con un cliente que vuelve muchas veces y con el que llevas a cabo una actividad tan íntima, se generan emociones por parte del cliente y por parte de la prostituta porque a veces se gustan. Y ese momento me parece durísimo porque o bien cercenas tus emociones, algo que para mí sería imposible, o tienes que enseñar a tu pareja a convivir con tu trabajo. Y sospecho que muchas menos de las que nos creemos. En la prostitución voluntaria no me da la sensación de que sea así.

A lo que llegué: Es tan potente el estigma que incluso las que estamos fuera de la prostitución tenemos muy claro que no nos prostituiríamos.

Porque nos han enseñado que no. Se llamaba Aminata, La Muñeca Prostituta, y ya no solo pesaba, también desconcertaba, confundía y molestaba. Hasta que le dabas la vuelta: Aminata existe, tenía 13 años cuando se convirtió en prostituta, llegó a cobrar 20 céntimos de euro por tener sexo y 1,50 le parecía una pequeña fortuna.

Enfermó, fue violada y maltratada. Contrajo enfermedades de transmisión sexual, a su padre ni lo recuerda y su madre murió, vivió entre la basura y durmió mientras las ratas caían por la hojalata del techo. Aminata tenía 13 años cuando empezó todo y no soñó nunca con ser prostituta.

A De la Fuente le cuesta mantener la emoción y el orgullo cuando lleva un rato de conversación al teléfono. Por los datos técnicos pasó sin problema: En Sierra Leona tuvieron todas las facilidades que pueden pedirse en un contexto así: Consiguió casi cualquier propuesta: El objetivo de esta película es mostrarla y enaltecer la figura de estas chicas.

De la Fuente, que conoció Sierra Leona en , sabe que la herida de la violencia y la muerte en el país supura sin descanso: Las niñas estaban en círculo, una contra otra, contando aquellas pesadillas.

Rabia, impotencia e incredulidad son las palabras que usa De la Fuente para describir el choque emocional que supuso verlas sonreír como niñas mientras relataban los pequeños infiernos por los que habían pasado.

Ese es exactamente el resumen que hace, pidiendo perdón con antelación por si la frase resulta cruda, Jorge Crisafulli: Desde hace años, las Misiones Salesianas recorren las calles de Freetown buscando a los menores huérfanos o abandonados, a los que pudieran ayudar. Recuerda que era época de lluvias la primera vez que se topó con el grupo de Aminata; sobre ese suelo embarrado que levantaba gotas de fango al pisar, Crisafulli se acercó, espantando a los hombres que las rodeaban y en 15 minutos de conversación les explicó quién era, dónde trabajaba y qué les podía ofrecer: Al día siguiente, seis de las siete se presentaron en la casa.

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Hoy tiene 54 años. Una vez pasó por la esquina de Santiago del Estero y Garay. Y así, lejos de los golpes, las violaciones, las torturas, los proxenetas, las bandas y los gangsters, el hambre, la soledad y la suciedad, la miseria, el dolor y la muerte deberían vivir las niñas de Freetown, las niñas de cualquier lugar del mundo. Hay cosas que recién empiezo a recordar.

Crisafulli explica que esta muerte no solo impactó emocionalmente en la vida del resto de las chicas que vivían con ella y que la vieron fallecer, sino que hay un efecto resorte que las empuja a pedir ayuda a los salesianos, que en la mayoría de ocasiones buscan de forma proactiva a las chicas. Y cada viernes, al final del recorrido, donde tienen montado un pequeño stand, hay entre 70 y 90 niñas.

Si yo les intento dar consejos También en esos pequeños recorridos se les insiste en la Line Child, una línea telefónica que funciona de forma ininterrumpida desde y que sirve para que cualquier menor llame para compartir y buscar solución a sus problemas.

En Don Bosco Fambul tienen ya algunos programas para aportarles esa base y formarlas profesionalmente: Lo que desde las misiones se llama reunificación y que ya han conseguido con éxito en casos. Si las familias se enteran [las que todavía la tienen] las rechazan.

Es entonces cuando uno de los trabajadores de las misiones les explica los abusos, traumas, violencia y dificultades por las que han pasado las niñas. Exactamente lo que ocurrió con Aminata, a pesar de lo difícil que fue que se diera cuenta de que su vida no tenía por qué ser esa. Volvió a casa de su abuela, en la aldea de Pebel, para cuidarla y dejarse cuidar. Ahora, por fin, la tratan bien.

Y así, lejos de los golpes, las violaciones, las torturas, los proxenetas, las bandas y los gangsters, el hambre, la soledad y la suciedad, la miseria, el dolor y la muerte deberían vivir las niñas de Freetown, las niñas de cualquier lugar del mundo.

Como todas aquellas que se dedican a este negocio, conoce el perfil heterogéneo del cliente. Sus motivaciones son diversas: No son delincuentes y mucho menos violadores. Ahí aprovecho para matizar lo hablado por email y si su tono de voz me da seguridad, concertó día y hora para una cita.

En enero, Aeris nombre profesional cumple un año como trabajadora sexual. Su juventud no le resta contundencia a la hora de negociar con un cliente y de rechazar a aquel que no secunda dos valores, que para su juicio, son claves: Es cierto que algunos intentan evitar el preservativo durante el servicio o que después de este se ponen muy pesados y tengo que bloquearlos, pero son los que menos. Tras treinta años de profesión, Martina de la Terra solo es capaz de dedicar buenas palabras a sus clientes.

Educados, correctos y sensatos son palabras que asocia a los hombres con los que tiene varios encuentros sexuales por dinero: Nos hacen putas, nos convierten en putas". Para poder sobrevivir a todo lo que pasé, mi mente ha llevado a cabo un proceso de adormecimiento. Hay cosas que recién empiezo a recordar. No sé cómo escapé del prostíbulo de Argentina dónde me prostituían, de verdad que no lo sé.

Supongo que me atreví a decir "no". Hasta que un día un prostituidor me dio una terrible paliza. El conserje de un hotel me ayudó, llamó a la policía. Y no se lo va a creer: Porque a quién le importa una puta.

Pero las mujeres que ejercen la prostitución necesitan contarse esa mentira. Necesitan decirse que son ellas las que eligen, las que ponen el precio, las que son libres de entrar o salir cuando les apetece….

Y se lo dicen para no sentir dolor, para negar la tortura de la que son víctimas. Yo también me sostenía diciéndome a mí misma que era una trabajadora sexual. Y me di cuenta de que yo no vendía nada, porque nada era mío. Aun después de muerta te siguen explotando. Lo primero que hace es romper tu identidad y convertirte en un objeto de uso y abuso.

Empezando por tu cuerpo.

Y la sumisión de verdad es el estigma y es contra eso contra lo que hay que luchar. Se disparan con los perfumes masculinos, con el olor a la transpiración del otro. Que es tu esquina". Se entrega el hombre que atropelló mortalmente a un menor y se dio a la fuga en Igualada. Un cuerpo es un todo, pero sin embargo una puta sólo tiene boca, vagina y ano.

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